Taller de Independencia | Alberto, de Valencia
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Alberto, de Valencia

Recuerdo perfectamente el día que conocí “Taller de independencia” en el centro educativo dónde estaba realizando mis estudios. Todo fue gracias a la iniciativa de una compañera de clase que ya sabía de la existencia de su gran labor, así que se le ocurrió fantástica idea de proponer al equipo docente la organización de una charla informativa sobre su forma de trabajar. Por supuesto con Bruno y Juan como grandes protagonistas. Desde el aula nos la presentaron como una charla de autonomía personal y técnicas de manejo de silla de ruedas. Debe reconocer que enseguida me sentí intrigado, expectante. Realmente esperaba que no fuese únicamente un discurso sobre autonomía personal propiamente dicha, ni tampoco un reclamo hacia la igualdad de todas las personas y al reconocimiento de sus capacidades. Ese, era un discurso demasiado típico. Lo tenía demasiado escuchado. Todo el mundo te da una idea de lo que puedes llegar a hacer, todo el mundo pretende iluminar tu mundo con infinidad de posibilidades a elegir. Pero muy pocos te dan la oportunidad de sentirte protagonista, de explorar tus propios caminos; de transformar esas palabras vacías que todo el mundo sabe decir, en hechos comprobables por uno mismo, ofreciéndote su método, sus herramientas. Ya es cosa tuya si te atreves o no, a dejar que te acompañen en tu viaje.

La verdad es que fueron bastante convincentes, o eso me pareció. Especialmente con aquel lema de “No hay límites”, escrito en un inglés muy apropiado y en un tono muy… atrevido. Esa es la palabra, definitivamente aquello iba conmigo. Así que me decidí a comprobar por mí mismo que mis impresiones eran ciertas. Tras reflexionarlo en el coche de camino a casa, tremendamente motivado por aquella charla, decidí que al día siguiente, me pondría en contacto con ellos. Y aquello, como suponéis, entre otras muchas cosas, me ha llevado a escribiros este texto, lleno de orgullo, optimismo, y ciertos toques de épica, que nunca vienen mal para vivir la vida al doscientos por cierto.

“El conocimiento no descansa solo sobre la verdad, sino también sobre el error”.

Porque trabajar en Taller de Independencia, en mi caso ha sido y seguirá siendo un viaje de conocimiento personal, una forma sana de afrontar la verdad sobre uno mismo y de aprender a ser paciente, a apreciar, disfrutar, valorar y utilizar los recursos que nuestro propio cuerpo ofrece y tener seguridad en ellos, independientemente de sus particularidades. Una oportunidad de compartir momentos, conversaciones y experiencias con profesionales, que sin dejar de serlo, pronto se convertirán también en grandes compañeros. Una oportunidad de equivocarte. De caer, de aprender a levantarte y volver a intentarlo, cuantas veces haga falta.

Y por supuesto, todo esto me ha llevado y me está llevando a redescubrir a una compañera, que me ha acompañado prácticamente desde mi nacimiento, como es mi silla de ruedas. Hacer transferencias de forma activa, subir rampas o bordillos de la forma más adecuada para mí, o hasta incluso impulsarme de la de manera más eficiente. Y en definitiva, trabajar cada día para ser un poco más independiente . ¡Tiene un montón de secretos detrás! Y cada uno de ellos, más apasionante que el anterior.

Sin duda alguna, recomendaría Taller de Independencia. Es el lugar perfecto para demostrarse a uno mismo de lo que es capaz. Contacta y ¡Atrévete!

Sin más me despido. Gracias por leer hasta aquí. Y recuerda, no existen límites, sí obstáculos, pero lo importante es la voluntad y la iniciativa para superarlos.

Alberto Espada.