Taller de Independencia | Arantza, desde Vitoria
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Arantza, desde Vitoria

MIL GRACIAS

Me llamo Arantza y vivo en Vitoria-Gasteiz. Conocí el Taller de Independencia en verano de 2015 gracias al testimonio de Feliciano, que pasó por allí y que volvió, por lo que contaba, encantado a su casa. En cuanto lo leí y sin más información escribí a Bruno, y en tres o cuatro correos de ida y vuelta nos pusimos de acuerdo para que pasara en Valencia el mes de noviembre y trabajara con Juan y con él.

Tengo cuarenta y siete años y soy parapléjica desde hace diecinueve. Todo este tiempo he utilizado silla manual y he disfrutado mucho de andar con la silla. Pero llevaba una temporada ya larga sintiéndome muy cansada, con muchos dolores en los hombros, el cuello, las manos, y con la sensación de que se me estaba acabando una etapa, de que tenía que asumir que tenía que cambiar la manera de moverme y utilizar algún tipo de batería. Además, desde que en 2009, por una caída en principio poco aparatosa, me rompí los dos fémures —la osteoporosis…—, me había vuelto muy temerosa para ir a sitios en los que no me sintiera muy segura al hacer las transferencias, o sea, a casi todas partes.

Así que la propuesta que me hicieron en el Taller fue cambiar mi manera de hacer las transferencias por la que ellos proponen, que es sana e integradora, porque hace repartir el peso entre las piernas, la espalda, los brazos… Hace dos meses que estuve allí y todavía estoy desaprendiendo lo que hacía (mucha más fuerza de la necesaria, con mucha tensión) y practicando lo nuevo. Mi amiga Ali, que me ayuda en este aprendizaje, está como poseída por el espíritu de Juan y me acompaña con la misma paciencia y la misma confianza que él. Y también voy reaprendiendo a andar con la silla, y escucho la voz de Bruno, “¡echa el peso sobre las piernas!”, y avanzo de otra manera. Mucho mejor, la verdad. Ellos saben muy bien lo que hacen, lo enseñan genial, y a mí me han abierto una ventana grande grande.

El trabajo y la relación con Bruno, con Juan y con Ania, y con el entorno del Taller (Beni, Vicente y Gabriel, otros compañeros con los que nos fuimos encontrando) han sido un regalo. Ojalá que se pueda asentar su trabajo y que se reconozca su aportación para ampliar las posibilidades de movimiento de cualquiera, desde luego las de personas con lesiones medulares y con otras características corporales que marcan la movilidad y el funcionamiento.

¡Mil gracias!